La hermosura empieza en el hogar

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Aunque vivimos en una sociedad donde la belleza se mira solo desde el lado de fuera, se suele decir que la auténtica belleza está en el interior, en la forma de ser de una persona. Puede ser verdad, pero lo cierto es que la belleza no solo está en el cuerpo físico, sino también en todo lo que rodea al entorno.

Las mujeres, por ejemplo, tienden a arreglarse mucho porque les encanta estar guapas cuando acuden a una fiesta o van a quedar a comer con las amigas. Sin embargo, muchas de ellas no se dan cuenta que aunque por fuera sean las mujeres más atractivas del mundo en realidad no lo son así.

Un reflejo de esto es el estado de la casa. Una chica puede arreglarse mucho; para ir al trabajo, salir por la noche, quedar con gente… Pero si su casa luego es un desastre donde las cosas no están donde deberían y todo es un caos, los que lo vean y luego miren a esa chica tan guapa no la verán como tal.

De hecho, el tener una casa desordenada dice mucho de la personalidad de las personas. Algunos lo asocian al hecho de que una persona simplemente es desordenada, pero lo cierto es que el que una persona no se ocupe de la limpieza de su casa, no por falta de tiempo sino porque no quiere, significa que no tiene muy claro cómo organizar su vida. Por supuesto no siempre es algo que se cumple, porque hay muchas personas que apenas tienen de tiempo para dedicarse a las tareas domésticas por el trabajo, la familia, etc.

Entonces, si una mujer quiere ser atractiva por fuera, bella por dentro y que siempre haya armonía en su hogar, ¿tiene que tener la casa bien limpia? Pues la respuesta es que sí, ya que un hogar limpio y organizado atrae mucha armonía a las personas al poder encontrar las cosas que se buscan fácilmente, tener el armario ordenado y siempre una dulce fragancia a limpio que relaja los sentidos.

Tanto si es una persona muy ocupada como si no lo es, siempre existen algunas opciones para mantener su casa limpia. En el caso de no querer hacerlo uno mismo siempre está la opción de contratar a un servicio doméstico, por ejemplo, que se ocupe de dejarlo todo impecable, aunque sea dos veces a la semana. De esta forma, cuando regrese a casa, su humor seguro que cambiará mucho al verla tan limpia y ordenada. Porque, en cierto modo, la armonía en una casa también colabora en el estado de humor de sus habitantes.